Debido a la pandemia por la COVID-19 el sector de Alimentos, bebidas, empaques y cajas junto con el turístico y de entretenimiento, han sido de los más afectados y es incierto el tiempo de recuperación ante la situación actual. Al mismo tiempo, los procesos de compra en la industria restaurantera han sufrido grandes cambios con el auge de plataformas de venta en línea con sus rápidos envíos hasta el cliente y ofreciendo un mayor alcance pero obligando al restaurantero a sacrificar gran parte de la utilidad entre estos nuevos intermediarios.

Es por esto que hemos visto un cambio en los esquemas de negocios como las “dark kitchens”, cocinas habilitadas para dar servicios 100% a domicilio, con lo cual se reducen costos fijos como rentas, mano de obra y operación, a comparación de los esquemas convencionales. No obstante, se ingresa a un giro totalmente diferente que conlleva otro tipo de gastos a estructurar: comisión de plataformas (que van del 25% al 35%), mayor publicidad online para dar a conocer el producto o servicio y que el mercado se sienta identificado con la marca en las plataformas (ya que poca gente experimenta una marca sin haberla escuchado antes); y el desarrollo de servicio a domicilio interno para garantizar la calidad en el servicio y mejorar la rentabilidad de las ventas.

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